Ojalá echemos al cacique

Por fin la noticia que muchos estabamos esperando: el cacique Álvarez Cascos adelanta las elecciones autonómicas asturianas, y lo hace convencido de que existe una conspiración en su contra y que él no tiene la culpa de nada.

Como tantos otros con ademanes psicopáticos, el mundo es su jardín privado y sus formas autoritarias una necesidad de mostrar "la verdad" a quienes no tienen suficientes luces. Como tantos otros patanes y mamarrachos, se mira al espejo y no ve lo que los demás sí vemos: una nulidad con ínfulas y madera de autócrata que, de haber vivido en pleno franquismo habría comulgado sin dudar con el poder (o con un régimen estalinista, en realidad con cualquier poder dictatorial).

Estoy hasta las narices de los comentarios que algunos de mis paisanos asturianos insertan en los foros de internet, demostrando que la mezquindad y la politiquería sustituyen a lo que Avilés y Asturias realmente necesitan, lo que todos necesitamos: amplitud de miras, ausencia de mezquindad, generosidad, sabiduría. Por ello publico el texto que acabo de insertar en un otro blog:

 

Soy avilesino. Vivo en Madrid y esto va dirigido a todos los comentaristas asturianos que comulgan con el caciquismo de Alvarez Cascos:

1. La inversión hecha en el Niemeyer es irrisoria comparada con otros proyectos mastodónticos que apenas se están usando.

2. La programación elaborada por el anterior equipo trajo a Avilés a Vinton Cerf, Wole Soyinka, Woody Allen, Brad Pitt, Kevin Spacey, etc, etc, etc… A Avilés, repito, una ciudad de unos 80.000 habitantes.

3. No sólo se trató de atraer a estrellas de relumbrón que sólo aportan un brillo superficial, sino que se llegaron a acuerdos con el Old Vic de Londres o con otros organismos que tenían como primera preocupación convertir a Avilés en un referente cultural en el mundo. Y se consiguió con un presupuesto limitadísimo, enormemente menor que el de otros espectaculares complejos mucho menos efectivos. De eso no se habla.

4. El centro estaba casi autogestionándose con los ingresos obtenidos de sus programaciones. Algo que tampoco se dice.

5. ¿Para qué un centro de estas características?, dicen algunos ¿Por qué gastar en esto con la que está cayendo? ¿Por qué no gastar en cosas más urgentes? Qué risa: se le llama invertir para cambiar el tejido productivo de una ciudad castigada por la reconversión industrial y que pase a ser una ciudad de servicios, con la oferta cultural como atracción. A las pruebas me remito: nuevos hoteles construidos, tiendas que surgen al calor del Niemeyer, referencias en guías de viajes, un incremento del turismo del 300% cada año… Y el optimismo de una ciudad que, hasta hace bien poco, se caracterizaba por su pesimismo y la sensación de derrota tras la debacle de su industria.

6. Si la cosa funciona, entonces ¿por qué cambiarlo? ¿Porque se fraguó al calor del PSOE y de Álvarez Areces, un político que a mí también me ha caído siempre fatal? Si el partido que hubiera propuesto esto hubiera sido cualquier otro yo lo hubiera defendido igual, porque la cosa consiste en que Avilés y Asturias crezcan, incependientemente de a quién haya que deberselo. Pero al final todo consiste en querer anular influencias políticas, en llenar de porquería algo creado por un rival, en aducir mezquindades cuando nada más puede ser aducido. Y con formas barriobajeras: sembrando, con ayuda de la prensa, dudas no probadas, destinadas a que tanto sus correligionarios como los que no lo son traguen con lo que sea.

7. Las formas de Alvarez Cascos no tienen nada que envidiar a las de los antiguos caciques: le echo cojones y esto-se-hace-porque-yo-lo-digo. Cero negociación, cero capacidad de llegar a acuerdos, politiquería de la más baja estofa y enchufe de todos aquellos afines, aunque no tengan ni pajolera idea de la materia que se supone deben gestionar (reconocido sin tapujos por algunos de ellos).

El festival de Gijón era el ejemplo de un cine no precisamente de mi devoción, pero que es necesario exista para dar salida y voz a cineastas que tienen cosas diferentes que decir, y que un público necesitado de esas diferencias pueda degustarlas. Y, de nuevo, se trata sobre todo de dar prestigio a nuestra comunidad, algo que se traduce en dinero, en inversión, en movimiento. Pero ha tenido que sustituir a su Factotum, José Luis Cienfuegos, poniendo en su lugar a un personaje lamentable.

Y le dio igual que Niemeyer y cientos de personajes principales del mundo de la cultura, la tecnología y la ciencia tachasen de caciquil su intervención. Y, si sigue, pronto veremos exposiciones patrocinadas por su mujer, la responsable de la galería Marlborough, pronto veremos a Norma Duval actuar en el Niemeyer, pronto las exposiciones estarán dedicadas a los artistas asturianos más pueblerinos y encorsetados en su visión local, de sabor rancio y apolillado, en vez de atraer el cosmopolitismo y la amplitud de miras de ese mundo que existe más allá de las narices de este personaje detestable.

En definitiva, una oportunidad única para echar al cacique y sus secuaces en las próximas elecciones, aunque ya no espero nada de nadie: este mundo cada vez premia más la mediocridad, la mezquindad y la estupidez.

Un saludo.

Alfonso Fernández.

Add comment January 31st, 2012

09/01/2012 – Daniela y Verónica Fernández Prieto

Mis niñas

Daniela y Verónica

10 comments January 23rd, 2012

Una brisa mental

¿Quién asumirá nuestra memoria cuando hayamos muerto? ¿Quién valorará que nuestro paso por el mundo ha construido para ellos una vida mejor? ¿Seremos capaces de dejar algo valioso? ¿Habremos sido capaces de aportar algo positivo?

Más allá de los genes de unos hijos, sometidos a la furia del sexo y del intercambio de células reproductoras, más allá de la posible sonrisa fugaz que consigamos instalar a veces en otras personas, de la posible lágrima de agradecimiento que se secará unos segundos más tarde ¿Qué hay en mi vida que pueda ser recordado? Más allá de las pocas personas definitivas que, aposentadas en ese círculo íntimo que casi todo el mundo posee, y para las cuales mi aportación es privada e íntima, ¿Podré construir algo que me perdure? ¿Algo cuya valía prevalezca, algo que me sobreviva y determine un recuerdo? ¿Habrá quien comprenda que mi paso por el mundo ha alterado de manera mínimamente positiva su vida?

Marco Aurelio sabía que eso no tiene ninguna importancia. Que, arrastrados por la marea del tiempo y el espacio, todos somos poco más que una acumulación de átomos arbitrarios y temporalmente unidos por una fuerza cósmica que pronto se disgregará. Construir y desarrollar cosas alberga en su interior el inevitable destino de la destrucción y el olvido. Su idea del progreso sólo era concebible en cuanto instrumento interior, en cuanto construcción interior. La palabra desarrollar sólo tenía sentido para él como verbo reflexivo: desarrollarse .

Lo material, por tanto, sólo tendrá importancia si permite un desarrollo interior, bien a quien lo construye o a quienes va dirigido. Lo material entendido como un camino mental, como un montón de materia que persigue posibilitar un desarrollo abstracto.

Somos lo que recordamos haber sido, haber sentido. El presente no es más que un constructor de recuerdos, sólidos o débiles, que apuntalan lo que seremos. El filtro del tiempo determinará que lo que importa permanezca, y que el regusto de los días indistintos sólo sobrevivan en forma de rumor, de suave brisa mental.

De ese jugo que obtenemos al exprimir el recuerdo de los días, espero haber calado un poquito en algunas personas, y ser para ellos algo valioso que sucedió

Algo que no ocurrió en vano.

Add comment December 1st, 2011

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