La pérdida del matiz

Internet nos bendice al permitir acceder desde cualquier lugar a toneladas de información que, de otra forma, nos estaría vedada.

Internet nos maldice al inundarnos con un caudal indiscriminado cuya cantidad nubla la categorización y el orden de importancia.

Nuestra cultura se ha instalado en ese lecho online hasta conseguir que todo asimile sus mismos defectos y virtudes: todos interconectados, pero de manera cada vez más epidérmica. Todos conscientes de que la información es indestructiblemente accesible y, por tanto, desoladoramente "poco importante". Todo reducido a un fango de bits donde todo se subvierte en nada: donde sólo lo que la masa considere adecuado se transmitirá con efectividad y donde por primera vez los conocimientos subversivos no lo son por su contenido sino por su escasa capacidad de difusión.

Escondido en esa apariencia de novedad acecha una de las épocas más conservadoras de la historia. Lo moderno ya no es lo transgresor, sino tan sólo lo más tecnológicamente nuevo . Y si la novedad se ha convertido en sinónimo de modernidad, entonces todo caduca con una levedad que está preñada de pura y simple estupidez. La ausencia de permanencia, la velocidad sin mesura reflexiva, la huida intelectual hacia ninguna parte.

Cuando la tecnología se enseñorea, la ciencia desaparece. Cuando la herramienta sustituye al contenido, la cultura se resiente. Cuando la reflexión se desecha a favor del ingenio leve y epidérmicamente chistoso, el pensamiento deja de avanzar. Cuando el fin se arrincona a favor de los medios muy poco puede ser considerado como trascendente, aleccionador, promotor de cambios sustanciales y profundos, catalizador de conciencias, transformador.

La proliferación de los mismos contenidos difundidos de forma exponencial, los cuales parecen ser los úincos válidos, en detrimento de otros menos transmisibles , arrincona los conocimientos profundos en favor de una suerte de reflejos especulares vacíos, autorreferenciados, redundantes.

Cuando sólo lo transmitido de forma repetida se considera válido, y lo descartado por la masa virtual no, asistimos a una polarización por cantidad . Se extreman los gustos de la masa y los facebook preñan las solicitudes con ‘me gusta’ repetidos hasta la náusea por millares de seres humanos que hacen de lo estereotipado un arte, y del cliché una necesidad vital. Cuando eso sucede, el matiz se pierde.

La pérdida del matiz es una tragedia para la validez intelectual de cualquier reflexión, pero, a la vez, constituye una poderosa arma para estar seguro de una verdad que no se prueba, no se pone en duda, no se intenta tambalear con las armas de la razón y de la información contrastada. Armada con la indestructible certidumbre, que nace de la cantidad impuesta por la masa, los individuos se protegen de las contingencias de la vida con paraguas mentales validados por unos cuantos cientos de amigos virtuales.

En el facebook de la vida, nunca la información ha sido tan accesible, nunca tan mendaz y vulgar, nunca tan poco aprovechada por las pocas personas que aún intentan hacer de la exhaustividad, de la autocrítica, de la duda y de la búsqueda contrastada, una razón para construirse como un ser humano mejor, más dotado, más preparado para conocer el mundo.

Cuando nada cuesta, pocos harán el esfuerzo de preguntarse porqué.

Add comment April 26th, 2012

Daniela y Verónica, a los 70 días

Daniela y Verónica

2 comments March 20th, 2012

Dani y Vero, a los 40 días

Daniela y Verónica
Daniela y Verónica

Add comment February 19th, 2012

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