Lo más importante de la vida.

La educación sentimental es la asignatura más importante de la vida. Querer a la familia es natural, sencillo. Querer a amigos lo irá siendo conforme crezcáis, pero el amor romántico, el amor que se siente hacia alguien con quien uno desea formar una familia o hacer planes de futuro será algo nuevo, que os moldeará como casi ninguna otra cosa y sólo la prueba y el error os enseñarán.

En vuestra juventud el deseo, el sexo y la atracción os arrastrarán a muchas confusiones, y vuestro cuerpo y vuestra mente serán dos territorios casi enemigos, que os jugarán malas pasadas. Aunque nunca podréis evitar del todo la lucha de esas dos potencias, el tiempo conseguirá amainar las tormentas que, casi con toda seguridad, sufriréis en vuestra juventud y que son casi imprescindibles para conformar vuestra personalidad.

Sufrir de alguna forma por amor es casi un requisito imprescindible para confirmar que uno ha estado vivo, porque no hay nadie que haya sido exitoso por completo en ese tema. Amar implicará “salir” de vosotras mismas, reconocer que hay algo que os completa, externo a vuestra propia piel y que debe ser sembrado, nutrido y alimentado con algo que no puede ser simple egoísmo. No es un simple desprendimiento del ego, sino su ampliación.

La dimensión que nos aporta el amor no nos la puede otorgar nada más en la vida. Amar implica, para quienes tienen la capacidad de hacerlo, reconocer nuestras carencias y limitaciones, nuestros miedos e inseguridades, nuestras fortalezas y habilidades, en un baile perpetuo donde el otro nos completa, nos potencia y nos multiplica, intentando evitar los momentos, también inevitables, donde el otro nos divide, nos hace inferiores, nos limita.

Las parejas exitosas han sabido potenciar el primer aspecto y minimizar el segundo. Y al hacerlo se transforman, por medio de ese “baile” a dos, en algo mejor de lo que eran en solitario. Han conseguido que el otro les haga ver la maravilla que reside en ellos mismos y sus interacciones han permitido encontrar gemas ocultas, tesoros que quizá no conocieran. No es sólo mejorar aspectos prácticos de la vida del otro, sino abrirle nuevos caminos mentales, nuevas maneras de amar, nuevas visiones del mundo, nuevos mundos interiores propios.

A veces os encontraréis con personas que no os aportarán gran cosa o incluso que os dañarán, pero incluso en esos casos os servirá para aprender a valoraros. Una relación tóxica puede ser muy dañina, pero espero daros armas cognitivas y de personalidad para saber cómo evitarlas.

Pero aquellas personas valiosas que os encontréis en la vida os darán algo que siempre debéis guardar en vuestro interior con agradecimiento, porque os habrán permitido crecer y conoceros mejor. Amar NUNCA es una pérdida de tiempo incluso aunque hayáis sido vosotras las que hayan sido abandonadas: los momentos de pasión o de cariño; las risas, los intercambios intelectuales, las charlas apasionadas o tranquilas, los roces apasionados o tiernos siempre se almacenan sumando, construyéndoos sin que lo notéis.

Las personas que vayan formando parte de vuestra vida os habrán ayudado a completaros, definiros y solidificaros. Durante la juventud la inmadurez os hará más proclives a albergar sentimientos negativos, pero el tiempo os permitirá “salir” de vosotras, observaros con mayor objetividad y desprendimiento, y valorar la maravilla de haber amado sin importar el resultado final.

Cuando el tiempo aposente lo que sois, comprenderéis que haber amado es el mayor tesoro, que las personas valiosas que hayan formado parte de vuestra vida deben ser recordadas con cariño, que no hay mayor logro que almacenar sus recuerdos sin ira, sin importar el motivo de vuestra posible separación.

Debéis desearles que sean felices y debéis dejarles claro que allí estaréis por si las necesitáis, porque fueron una parte importante de vosotras mismas y nunca dejarán del todo de serlo.

Vuestro padre, que os quiere.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *